De Corral al Mundo: Las Pasantías que Transformaron la Educación de una Generación.

 

 

 

Por: Armin Marcelo De La Rosa Patiño. Presidente Fundación y RED RECINATUR. 2026

Corral, Chile. En la década entre 2010 y 2020, mientras la gran mayoría de los estudiantes de comunas extremas geográficamente, económicamente y rurales de la república de chile veían la internacionalización como una quimera urbana, un grupo superior a los 150  jóvenes de la comuna de Corral —situada en la provincia de Valdivia, Región de Los Ríos— estaba viviendo una experiencia educativa sin precedentes: pasantías internacionales en México, Ecuador y Colombia, financiadas por su propio municipio con apoyo de RECINATUR a una serie de Universidad Internacionales y estructuradas bajo una metodología pedagógica que transformaría su visión del mundo y de sí mismos.

 

 

El programa, impulsado por el Municipio de Corral a través de su Oficina de Turismo y Cultura Patrimonial, que me toco dirigir por aquellos años (2008 – 2021) y a la vez con el apoyo de la Red Iberoamericana de Ciencia, Naturaleza y Turismo (RECINATUR), Universidad Autónoma San Luis Potosí de México, Universidad Politécnica Estatal del Carchi y Universidad Técnica de Norte del Ecuador y la Universidad Mariana de Pasto en Colombia no fue simplemente un viaje de estudio más. Fue una apuesta radical por la equidad educativa que demostró que los jóvenes de enseñanza media, incluso en contextos rurales y de vulnerabilidad socioeconómica, podían acceder a experiencias de aprendizaje experiencial de clase mundial.

Firma Convenio Universidad Tecnica del Norte del Ecuador y Municipalidad de Corral (2012)

El nacimiento de una estrategia visionaria.

 

Todo comenzó en 2010, cuando la Municipalidad de Corral emprendió lo que denominó la "Estrategia de Internacionalización Turística". El objetivo era ambicioso: lograr la integración turística y sociocultural de los habitantes de la comuna con los principales centros culturales y naturales de Iberoamérica. Pero más allá del turismo, el Ex alcalde de Corral Gastón Pérez González y los concejales en aquellos años fueron capaces de apoyar nuestra gestión al frente de la Oficina de Turismo y Patrimonio y vislumbraron una oportunidad pedagógica única.

"La realización de una pasantía representa un aprendizaje significativo de primer orden para la formación personal y profesional de los estudiantes", señalamos en   el documento fundacional del programa el año 2012. "Eleva su autoestima y compromete al estudiante beneficiado para elevar su rendimiento académico".

 

Los convenios se fueron tejiendo metódicamente: primero con la Universidad Politécnica Estatal del Carchi, luego la Universidad Técnica del Norte (Ecuador), Universidad Mariana de Pasto (Colombia) y luego la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (México), luego con el Municipio de Tulcán (Ecuador) y el Gobierno Rural Autónomo de Cochasquí. Cada acuerdo incluía cláusulas específicas de reciprocidad: los estudiantes Corraleños recibirían alojamiento, alimentación y movilidad interna en el territorio anfitrión, mientras que el Municipio de Corral financiaba los pasajes aéreos y la coordinación pedagógica.

Más que turismo: una pedagogía del encuentro real.

 

Lo que diferenció a estas pasantías de los tradicionales intercambios escolares fue su metodología: el turismo vivencial y transformado, desarrollado por RECINATUR y este autor. No se trataba de visitar museos desde un ómnibus ni de fotografiar monumentos como turistas pasivos. Los jóvenes de Corral vivían en las comunidades, trabajaban junto a sus pares iberoamericanos y co-construían conocimiento mediante la participación activa.

El programa definía la pasantía como "la permanencia durante un tiempo determinado de una persona en una ciudad o país, bajo la responsabilidad de estadía de una institución con la cual el Municipio de Corral mantenga convenio vigente. Allí, los pasantes se familiarizarán con un determinado territorio a través de un viaje pedagógico que les permite recibir y consolidar conocimientos, habilidades, destrezas y experiencias sociales y culturales, las cuales modifican su conducta de manera sucesiva y ordenada para el futuro".

Esta definición, lejos de ser retórica burocrática, se materializaba en experiencias concretas: los estudiantes participaban en proyectos de investigación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, asistían al Foro Internacional Universitario de Turismo, realizaban salidas de campo a zonas naturales protegidas y, crucialmente, compartían "el diario vivir" con estudiantes mexicanos, ecuatorianos y colombianos.

 

 

Equidad y mérito: el corazón del programa.

 

El sistema de selección de beneficiarios revela el compromiso explícito con la equidad. Cada año se abrían cuatro líneas de beneficiarios: uno de 1° medio, uno de 2° medio, uno de 3° medio y uno de 4° medio del Liceo Carlos Haverbeck Richter. El criterio era inequívoco: el mejor promedio académico de cada nivel, medido en forma acumulativa hasta el semestre vigente. Luego de unos años, el criterio se focalizó en entregar pasantías a los mejores promedios de los dos 3° y dos 4° medios del Liceo Carlos Haverbeck Richter.

"La realización de pasantías a los alumnos del Liceo de Corral que presenten el mejor rendimiento de sus respectivos cursos debe ser vista como un aporte a las políticas educativas nacionales de igualdad de oportunidades y calidad de la educación para los jóvenes", establecían los documentos programáticos de aquellos años.

Este diseño tenía un efecto pedagógico colateral poderoso: incentivaba el rendimiento académico desde la enseñanza básica, ya que los estudiantes sabían que sus esfuerzos podían traducirse en una experiencia internacional. Como señalaba el programa, los viajes eran "premiados" al mérito, pero también funcionaban como herramienta de cohesión social que "desplazaba las divisiones producidas por factores socioeconómicos".

 

Los requisitos eran exigentes pero accesibles: certificado de salud, pasaporte vigente, autorización notarial de los padres (para menores de 18 años) y, fundamentalmente, no haber sido beneficiado anteriormente, asegurando la rotación y ampliación del impacto.

Convenio Musicalidad de Corral y Universidad Politécnica Estatal del Carchi Ecuador (2012)

Inversión con retorno social.

 

El financiamiento del programa revela una gestión creativa de recursos públicos. En 2016, por ejemplo, el costo total de cuatro pasantes y su coordinador fue de $3.832.300 pesos chilenos (aproximadamente USD 5.800 de la época), de los cuales la Universidad Autónoma de San Luis Potosí cubría alojamiento, alimentación y traslados internos en México.

El Municipio de Corral financiaba los pasajes aéreos y los gastos operativos con "fondos generados por las actividades turísticas de Reanimación Histórica" —un programa de puesta en valor patrimonial que, a su vez, generaba recursos para la internacionalización educativa. Era un círculo virtuoso: el turismo local financiaba la formación de jóvenes que, se esperaba, retornarían con capacidades para potenciar ese mismo desarrollo turístico comunitario.

 

Para 2017, el programa se expandió: se mantuvieron las cuatro plazas para estudiantes corraleños (ahora dos de 3° medio y dos de 4° medio, diferenciadas entre área Científico-Humanista y Técnico-Profesional) y se agregó la reciprocidad: dos estudiantes de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí vendrían a realizar pasantías y trabajos de apoyo a la gestión Municipal de Corral por hasta 45 días. Donde cada pasaje aéreo correría por sus propios medios y el municipio les entregaría atención   a los pasantes mexicanos en territorio chileno.

Impactos que trascienden el viaje.

 

Los documentos del programa dejan entrever impactos transformadores que estudios específicos realizados posterior confirmaría:

Rendimiento académico sustentado: Los estudiantes seleccionados no solo habían destacado previamente; el programa exigía que mantuvieran y elevaran su rendimiento. La pasantía funcionaba como recompensa y compromiso simultáneos.

Desarrollo de habilidades para la vida adulta: El programa explicitaba que el viaje permitía "adquirir experiencias para el desarrollo de habilidades para la vida adulta e internalizar la experiencia vivida". En la práctica, esto significaba que adolescentes de 14 a 17 años realizaban trámites internacionales, gestionaban documentación, se adaptaban a normas culturales ajenas y desarrollaban autonomía lejos de sus familias.

Fortalecimiento de valores: La convivencia directa con pares iberoamericanos —no como turistas, sino como estudiantes y colaboradores— promovía "valores de cooperación, generosidad, empatía y alegría". Era una educación socioemocional que la escuela tradicional no podía replicar.

 

Proyección profesional temprana: Los estudiantes de 4° medio, en particular, vivían la pasantía como una ventana a posibles trayectorias universitarias y profesionales. La exposición a una de "las mejores universidades de América" ampliaba su horizonte de posibilidades más allá de la geografía local.

Un modelo que anticipó el futuro.

 

Las pasantías de Corral anticiparon tendencias que hoy son prioridad educativa: el aprendizaje experiencial, la internacionalización de la educación secundaria, la equidad en movilidad estudiantil y el desarrollo de competencias globales. Lo hicieron, además, desde una lógica de turismo comunitario y sostenibilidad que contrastaba con los modelos extractivistas del turismo convencional.

 

El programa operó bajo nuestra dirección hasta aproximadamente 2020, cuando cambios en la gestión municipal y la pandemia COVID-19 interrumpieron la continuidad. Sin embargo, su legado permanece en las generaciones que vivieron la experiencia, en las familias que vieron a sus hijos expandir sus horizontes, y en la demostración tangible de que la calidad educativa no depende del código postal.

La lección para las nuevas generaciones.

 

Para los jóvenes de Corral que hoy transitan la enseñanza media, los documentos que son testigos de este valioso programa desarrollo en el Municipio de Corral por aquellos años (2012 -2020) de estas pasantías representan más que historia: son evidencia de lo posible. Demuestran que su comuna, con sus recursos limitados pero su visión estratégica, pudo establecer redes internacionales de cooperación educativa. Demuestran que el mérito académico puede ser reconocido con experiencias transformadoras. Y demuestran que el aislamiento geográfico y la ruralidad no es un destino, sino un punto de partida.

Como señalaba el programa en su definición operativa, la pasantía modificaba la conducta de los jóvenes "de manera sucesiva y ordenada para el futuro, sea esto en plano personal o futuro ejercicio de una profesión". Esa modificación —esa transformación— es el legado más valioso de una gestión que supo ver en los jóvenes rurales no un déficit, sino una potencia.

La pregunta que queda en el aire, casi una década después, es: ¿estamos dispuestos a retomar esta apuesta por la educación experiencial, la equidad y la internacionalización como derecho, no privilegio? Los documentos de las pasantías Corral-México-Ecuador-Colombia, cuidadosamente archivados en los registros municipales, esperan alguna vez ser releídos no como nostalgia, sino como invitación a la acción y una lección de humildad para sus nuevas autoridades.

 

 

 

 

Artículo elaborado con fines de difusión del patrimonio educativo de la comuna de Corral y en homenaje a la gestión del Municipio de Corral  y RECINATUR en materia de turismo vivencial juvenil en los años 2008 al 2020..

CUANDO EL PRECIO CAMBIA, EL MODELO TAMBIÉN CAMBIA: Una reflexión para la Gestión Turística Local.

 

 

 

Por. Armin Marcelo De La Rosa P. Presidente Fundación y Red RECINATIR

Para quienes ya hemos recorrido décadas en el quehacer turístico, tenemos claro que las decisiones nunca son neutras. Cada ajuste -por pequeño que aparente ser- termina por modificar el comportamiento de visitantes, viajeros y turistas. La llamada economía del territorio y la capacidad de gestión de una comuna.

 

 

Aparentemente, algunos no saben que el turismo NO funciona como una suma de acciones aisladas, sino como un sistema Interdependiente, donde cada decisión tiene efectos multiplicadores, positivos o negativos.

EL VALOR DE COMPRENDER UN MODELO ANTES DE INTERVENIRLO.

Muchos territorios han construido su desarrollo turístico sobre la base de modelos basados en; Accesibilidad, Alta afluencia, Economía de escala y financiamiento cruzado para sostener la Gestión pública.

 

 

Cuando se interviene uno de esos elementos (Uno o todos) sin entender su función dentro del SISTEMA, el equilibrio se rompe. Lo que parece una aparente mejora operativa termina por debilitar la capacidad institucional para informar, orientar, promover y articular la experiencia turística (Y eso que no hemos hablado del trabajo que significa desarrolla experiencia turística en un territorio cuando no hay recursos económicos entre otras carencias).

LA ELASTICIDAD DE LA DEMANDA NO ES UN CONCEPTO ACADÉMICO; es una realidad territorial.

En destinos turísticos (como algunos que conozco muy profundamente) donde el visitante es mayoritariamente FAMILIAR, REGIONAL O ESPONTANEO, la demanda suele ser altamente sensible a los cambios de precio o accesibilidad.

 

 

Cuando se eleva una barrera de entrada económica o logística, LA AFLUENCIA DISMINUYE y cuando disminuye la afluencia también lo hacen los ingresos totales que permiten financiar la Gestión Turística de todo un territorio y/o comuna. ESTO NO ES TEORIA; es economía aplicada al territorio

LA GESTIÓN TURÍSTICA REQUIERE VISIÓN SISTÉMICA, NO DECISIONES FRAGMENTADAS.

Un territorio que pierde oficina de información, presencia institucional, articulación con las comunidades y capacidad para orientar al visitante pierde también COMPETITIVIDAD.

 

Me temo que el turismo no se sostiene solo con atractivos; se sostiene con GOBERNANZA, COHERENCIA Y CONTINUIDAD.

 

 

Cuando las decisiones se toman sin considera el modelo completo, los síntomas aparecen rápido: menor flujo, menor gasto, menor articulación y menor impacto positivo en la economía local.

LECCIONES PARA QUIENES TOMAN DECISIONES.

La fama es pasajera y el poder emborracha. La panificación turística no es un mero ejercicio de intuición.  Es una disciplina que combina economía, sociología, cultura, logística y visión territorial.

 

Es por eso, que antes de intentar modificar un componente clave del sistema es fundamental que se pregunten:

¿Qué función cumple este elemento dentro del modelo?

 

¿Qué efectos tendrá sobre la demanda turística?

 

¿Qué impacto generará en toda la gestión pública dentro del territorio?

 

 

¿Qué perderá el territorio si esta decisión no funciona como se espera?.

 

Sin lugar a dudas, las respuestas a las preguntas suelen evitar problemas que una vez instalados, son muy difíciles de revertir.

 

EL TURISMO COMO POLITICA PÚBLICA, NO COMO IMPROVISACIÓN.

Los territorios que prosperaran son aquellos que entienden que el turismo; Requiere continuidad, necesita coherencia y dependen de decisiones informadas.

 

cuando se respeta el modelo (o se entiende sobre la ignorancia o la ceguera del poder) el turismo genera desarrollo. Cuando se improvisa, el sistema de debilita.

 

Finalmente, reflexiono con el trabajo de grandes colegas de Iberoamerica; Planificar es anticipar, Gestionar es comprende, y Gobernar es cuidar lo que funciona.

 

 

Espero que estas ideas sirvan para volver a poner al turismo donde debe estar; al servicio del desarrollo local.

Instrumentos de Planificación turística
Instrumentos de Planificación turística
ESTUDIO - DIGNÓSTICO PARA PROGRAMA "REVALORIZACIÓN DEL TURISMO Y PATRIMONIO CULTURAL DE LA RUTA LAFKENCHE CORRAL - MARIQUINA)
Diagnostico definitivo ruta lafkenche.pd
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